Regreso a clases: cómo acompañar a los niños durante la transición escolar
- NeuroDverse

- hace 4 días
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El regreso a clases es un momento de cambios para toda la familia. Nuevos horarios, maestros, compañeros, salones, actividades y expectativas aparecen prácticamente al mismo tiempo.
Aunque algunos niños se adaptan rápidamente, para otros esta transición puede requerir más tiempo, preparación y apoyo. Esto puede ser especialmente importante para niños dentro del espectro autista y otros niños con necesidades del neurodesarrollo, para quienes los cambios inesperados o las modificaciones en sus rutinas pueden resultar más difíciles de manejar.
La buena noticia es que existen estrategias sencillas que las familias pueden utilizar para hacer que el regreso a la escuela sea más predecible, seguro y positivo.
1. Anticipa los cambios

Una de las mejores maneras de facilitar una transición es ayudar al niño a saber qué puede esperar.
Antes de comenzar las clases, habla sobre cómo será su nueva rutina: a qué hora se levantará, quién lo llevará a la escuela, dónde estará durante el día y qué ocurrirá cuando regrese a casa.
Dependiendo de las necesidades del niño, también pueden ser útiles:
Calendarios visuales.
Horarios con imágenes.
Historias sociales.
Fotografías de la escuela o del maestro.
Practicar el recorrido hacia la escuela.
Visitar previamente el salón cuando sea posible.
Cuanto más predecible resulte una situación, más oportunidades tendrá el niño de prepararse para ella.
2. Recupera las rutinas gradualmente

Durante las vacaciones suelen cambiar los horarios para dormir, despertar, comer y realizar diferentes actividades.
En lugar de esperar hasta el primer día de clases para recuperar toda la rutina, comienza a realizar pequeños ajustes con anticipación.
Puedes adelantar progresivamente la hora de dormir y despertar, establecer nuevamente horarios para las comidas y practicar la rutina de la mañana: levantarse, vestirse, desayunar, preparar la mochila y salir de casa.
Esto permite que el regreso a clases no represente tantos cambios simultáneos.
3. Facilita la comunicación

Un nuevo año escolar también significa nuevas situaciones en las que el niño puede necesitar comunicar lo que siente o necesita.
Es importante que tenga una forma efectiva de expresar mensajes como:
“Necesito ayuda.”
“Quiero un descanso.”
“No entiendo.”
“Esto me molesta.”
“Necesito ir al baño.”
La comunicación no tiene que ser exclusivamente verbal. Dependiendo de cada niño, puede realizarse mediante palabras, gestos, imágenes o su sistema de comunicación habitual.
Lo importante es que tenga una manera funcional de expresar sus necesidades y que los adultos que lo acompañan sepan reconocerla y responder adecuadamente.
4. Valida sus emociones

Para un adulto, comenzar un nuevo año escolar puede parecer simplemente regresar a una rutina conocida. Para un niño, sin embargo, puede representar una experiencia llena de incertidumbre.
Frases como “no pasa nada” o “no tienes por qué tener miedo” pueden tener una buena intención, pero no necesariamente ayudan al niño a manejar lo que está sintiendo.
Podemos reconocer primero su experiencia:
“Entiendo que estés nervioso porque es un salón nuevo.”
“Sé que extrañas tu rutina de vacaciones.”
“Parece que hoy fue un día difícil.”
Validar una emoción no significa eliminar todas las demandas o evitar las situaciones difíciles. Significa reconocer cómo se siente el niño mientras lo ayudamos a desarrollar las habilidades necesarias para enfrentarlas.
5. Respeta su ritmo de adaptación

No todos los niños necesitan el mismo tiempo para acostumbrarse a una nueva rutina.
Durante las primeras semanas pueden aparecer más cansancio, frustración, dificultad para realizar algunas transiciones o una mayor necesidad de descanso y regulación después de la escuela.
En lugar de esperar una adaptación inmediata, observa qué situaciones parecen ser más difíciles y qué apoyos están funcionando.
En algunos casos, puede ser útil reducir temporalmente actividades adicionales después de la escuela y permitir más oportunidades para descansar, jugar o realizar actividades que el niño disfrute.
6. Mantén comunicación con la escuela

Familias, maestros y profesionales pueden aportar información diferente sobre cómo está ocurriendo la adaptación.
Mantener una comunicación abierta permite identificar qué estrategias funcionan en casa y cuáles funcionan en la escuela.
Información sencilla puede resultar muy útil:
¿Cómo están ocurriendo las transiciones?
¿Está comunicando cuando necesita ayuda?
¿Hay momentos específicos del día que resultan más difíciles?
¿Qué actividades disfruta?
¿Qué estrategias están funcionando?
Cuando los adultos que forman parte de la vida del niño trabajan de manera coordinada, es más fácil ofrecer consistencia entre los diferentes ambientes.
Una transición exitosa no tiene que ser perfecta

Es normal querer que nuestros hijos comiencen el año escolar de la mejor manera posible. Sin embargo, el objetivo no debería ser conseguir una transición perfecta desde el primer día.
El objetivo es que, poco a poco, el niño pueda comprender su nueva rutina, comunicar sus necesidades, desarrollar nuevas habilidades y sentirse seguro dentro de su ambiente escolar.
Algunos niños necesitarán pocos días. Otros necesitarán varias semanas y apoyos adicionales.
Cada pequeño avance también forma parte del proceso.
En NeuroDverse, creemos que cada niño tiene una forma única de aprender, crecer y conectar. A través de servicios de Análisis Aplicado de la Conducta (ABA), trabajamos junto a niños, familias y otros profesionales para desarrollar habilidades significativas que puedan generalizarse a la vida cotidiana.
Si tienes preguntas sobre cómo apoyar a tu hijo durante las transiciones, las rutinas escolares, la comunicación u otras habilidades importantes para su desarrollo, nuestro equipo está aquí para orientarte.




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